Como reventar tus limitaciones
5 comments
Todos tenemos límites. Nuestros límites separan la zona de lo posible y lo imposible, dejando un radio de acción concreto en el que somos capaces de actuar. Cuanto más nos acercamos a nuestros límites, más difícil nos es llevar a cabo aquello que nos proponemos, y cruzar esa línea es algo reservado sólo a los más valientes, con mucho esfuerzo y férrea voluntad.
¿Crees que lo que acabo de escribir es cierto? Quizá crees que es realista, que efectivamente existe una línea límite para cada uno de nosotros, es lo más evidente. Por mi parte, te sugiero que cambies de manera de ver las cosas si quieres empezar a mejorar como persona, pues no hay manera más rápida y efectiva de desarrollo personal que el empujar tus limitaciones, y reventarlas.
UNA HISTORIA SENCILLA
Empecé a correr por deporte hará unos cinco o seis años. Lo hacía en el gimnasio, en una máquina en la que podía definir mi ejercicio en diferentes valores: tiempo, distancia o calorías. En general, escogía tiempo, porque me permitía escoger cuánto quería estar haciendo deporte. Recuerdo que al principio hacía quince minutos de bicicleta, otros quince de steps, y luego me subía a la cinta y corría otros quince minutos.
Durante un año, estuve corriendo casi diariamente en ese esquema, intentando superar la barrera de los quince minutos. Podía hacer 20, pero cuando subí a 25 minutos, psicológicamente estaba inmerso en el cronómetro, deseando que llegase el final. Los 25 minutos eran mi tope, mi límite, y siempre que sobrepasaba los 20 minutos, esos últimos cinco minutos eran un esfuerzo agónico por poder llegar a mi marca.
Tras un par de años sin correr, lo retomé hace un mes. Volví a un esquema parecido, corriendo por tiempo, y con resultados similares. Me fijé en que en unos 15 o 20 minutos, la máquina me decía que realizaba unos 3 kilómetros. Empecé a fijarme en la distancia, y me di cuenta que en los últimos metros, mi mente estaba fijada en la finalización y en esos últimos momentos lo único que esperaba era acabar.
Hace una semana, me decidí a correr por distancia en lugar de tiempo. Marqué un objetivo de 4 kilómetros, pensando que así subiría mi marca, y empecé a correr. Cuando llevaba unos 2 kilómetros, pensé que quizá podía alcanzar los 5, que sería un número más completo, y amplié el objetivo a esa cifra. Miré el cronómetro a los 4 kilómetros, y me di cuenta de que llevaba corriendo 30 minutos, en lugar de los 20 minutos que marcaban mi límite justo el día anterior. Realicé los 5 kilómetros en 42 minutos, a un ritmo no muy duro. La velocidad era la misma que había utilizado días anteriores, así que ese factor no tenía ninguna relevancia en el experimento.
Al acabar, estaba maravillado, había reforzado en mucho mi convicción de que los límites son autoimpuestos y que la psicología juega un papel muy importante en aquello que creemos que podemos hacer o no.
Llevaba entrenando tres semanas después de dos años sin hacerlo, lo único que modifiqué fue el límite que me había fijado, y mantuve el resto de variables intactas. Me di cuenta de que psicológicamente, me había fijado un objetivo y mi cuerpo y mi mente se habían adaptado a ese límite. En cuanto lo amplié, mi cuerpo y mi mente se adaptaron a ese nuevo límite, y era más sencillo, porque correr 40 minutos parece elevado, pero 5 kilómetros es un número más bajo, parece mucho más asequible, y esa es la sensación que mantuve mientras prácticamente duplicaba mi marca del día anterior.
NO TENEMOS LÍMITES
Es probable que bajo este título, tu mente intente proporcionarte explicaciones de que SI tienes límites. Quizá te diga: “pero un deportista tendrá algún límite, el cuerpo humano no lo puede hacer todo”. Esto sería hacer un poco demagogia con lo que intento exponer aquí, por ejemplo diciendo que un deportista de élite no corre los 100 metros lisos más rápido sólo porque se haya marcado un límite. Bien, no he entrevistado a ninguno, pero apuesto que lo que les sigue empujando a competir es justamente la creencia de que pueden reventar también sus marcas extremas, lo que de algún modo subraya lo que explico aquí.
Hablamos de límites que creemos muy reales porque nos hemos fijado una cifra o un punto en la escala que se nos antoja infranqueable, inaccesible. Esto se ve bien en el tema económico: todos mantenemos en la cabeza una cifra que creemos “coherente” para un sueldo. En España, el sueldo normal es el de “mileurista”, pero un alto directivo o un empresario tiene un concepto mental diferente, no puede ver 1.000 como una cifra coherente, porque ha asumido un rol y una perspectiva concreta, y por tanto proyecta naturalmente una realidad en la que ganar 5.000 al mes es lo “normal”. Y la realidad le devuelve exactamente esa cantidad, ¿o conoces a muchos directivos mileuristas?
En mi artículo sobre la proyección y la disciplina hablo precisamente de esto. Proyectar un nuevo objetivo, un límite mayor, y tener la suficiente disciplina como para verlo normal y coherente es lo que hará que reventemos o incluso pulvericemos nuestros viejos objetivos. Si cuando me planteo correr 5 kilómetros, lo consigo, ¿por qué no aumentar también mi “sueldo psicológico”? ¿O rebajar mi “peso psicológico”? ¿O quizá ampliar mi “empatía social psicológica”?
DEFINE TUS LÍMITES PSICOLÓGICOS Y REPLANTÉALOS
Un ejercicio interesante sería poner tus límites psicológicos actuales e intentar replantearlos. ¿Qué crees que no puedes hacer? ¿Qué es lo que se te resiste en la vida? Ponlo en un papel, e intenta darle un nuevo enfoque. Recuerda la historia que he explicado antes, e intenta darle una perspectiva distinta, porque seguramente tu mente intentará darte razones por las cuales lo que cobras, lo que haces o lo que experimentas es “lo normal”.
Escribe la cifra de tu actual sueldo psicológico y recuerda que aquello que crees normal… es normal sólo para ti. Uno de los experimentos en los que trabajo actualmente es justamente el de ir superando lo que me resulta normal como sueldo, y os confieso que no es sencillo deshacerse de los patrones que automáticamente saltan cuando ves a alguien que “tiene pasta” y te das cuenta de que no tiene nada que no puedas alcanzar tu mismo.
Lo mismo sucede para tantos otros objetivos y limitaciones en los que nos encerramos. Si te planteas un campo pequeño, plantarás pocas cosas. Si concibes un enorme campo de plantación (latifundio para los amigos), imagina lo que podrías llegar a plantar y recoger. ¡¡No corras 3 kilómetros, corre 5!!
NUEVO OBJETIVO: AMPLIAR LECTORES
Mi objetivo con esta web es la de ampliar el número de lectores y poder ofrecer mi ayuda con más precisión. Tengo un límite psicológico, y es justamente que si quiero aumentar el número de personas que me leen, tengo que aumentar también el valor que les ofrezco. Es un límite, sin embargo, que me gusta conservar.
Para ello, os propongo que dejéis vuestros actuales límites en los comentarios que podéis dejar más abajo, y de ese modo podemos intentar ver juntos cómo reventar y trascender los límites que nos hemos puesto. Mi deseo es ver qué inquietudes y preocupaciones tenéis, y ver de qué manera podemos despejarlas, y ver qué es lo que sucede.
Si te ha gustado el artículo, ayúdame a conseguir el objetivo de ampliar lectores, comparte este artículo en Facebook, Twitter o cualquier otra red social que frecuentes, y haz que tus amigos puedan contribuir al crecimiento personal. ¡¡Gracias!!
Recuerda que puedes suscribirte a esta web, y recibir notícias sobre actualizaciones y notícias inéditas, descubre cómo hacerlo clickando aqui.
20:59
Mi apreciable Daniel, soy Aurea, de Biomanantial (CREAR CON EL PENSAMIENTO).
He leido con atención tu articulo y me ha gustado.
Curiosamente, yo rabajo con una persona obesa que
le cuesta bajar de peso, y me da un poco de risa porque aqui quiza tu articulo “sea al revés”, es decir, no se trata de romper limites sino de poner limites a la comida!
Y a ella le cuesta. Me gustaria que me dieses tu enfoque de esto pues es interesante que tambien, poniendo limites, nos hacemos infinitos.
Por otro lado, considero que no tenemso limites pero si un rango de limitación, es decir, nuestro potencial es infinito pero lo que cabe dentro de nuestras posibilidades o canal de aceptación quiza no lo sea.bien ya lo has experesado tu en otros lados, asi que creo que una bonita frase para resumir tu escrito sería:
Se todo lo que puedes ser.
Por cierto: me halagarias mucho si me dieses tu opinión en uno de mis foros respecto a la reencarnación y muerte. Verás, trato de quitar prejuicios y miedos y he elaborado un foro y me he acordado de ti, sabiendo que eres un hombre que gusta de esto.
Aqui el enlace:
http://foros.biomanantial.com/miedo-a-la-muerte-y-reencarnacion-vt7075.html#p44729
Besos.
22:47
Hola, Aurea, qué placer que me visites de nuevo!!
Respecto a tu amiga, bueno, no es fácil de decir. Si es una persona obesa, entonces se trata de un problema físico y requiere de un cuidado particular. Normalmente comer en exceso es un hábito que debe corregirse adoptando una mentalidad distinta, así que mi enfoque sería el de intentar “convertirse” en alguien distinto. A menudo tenemos toda una colección de ideas sobre nosotros mismos y creemos que son ciertas e inamovibles. Lo que no es tan evidente es que esa colección de ideas es lo que genera nuestra realidad cotidiana. Yo creo que vencer cualquier circunstancia empieza queriendo vencerla, y tomando pequeños pasos que cambien nuestra rutina, nuestra mentalidad y nuestro concepto de nosotros mismos.
Pero claro, una persona obesa puede tener otras dificultades. Me doy cuenta de que la mayoría de personas están convencidas de lo que pueden o no pueden hacer, y ante eso, es difícil actuar. Tienen que empezar a dudar de ese convencimiento, para poder abrir el camino a la superación. Lo más rápido para obtener resultados es lograr cambiar tus ideas sobre ti mismo, pero eso requiere de una buena dosis de coraje y valor, pues ves aquello que crees, pero no te das cuenta de que si cambias aquello que crees… cambias aquello que ves. Change yourself, change your world. Sencillo de decir, sencillo de hacer, complicado de asumir.
Voy a ver tu enlace. Gracias de nuevo por tu visita!!
Besos,
Daniel.
23:19
Mi querido Daniel!
Gracias por tu calidez y tu participación en mi foro.
Pero veamos este tema que me ha dado vueltas en la cabeza en estos días.
Tengo que confesar que he estado meditando acerca de lo que dijiste, de que nosotros nos ponemos ciertos limites topes y lo que creemos “es normal” para otros pudiese ser muy poco o mucho.
Yo veo que mucha gente se las arregla para cumplir con el gasto y las necesidades básicas, pero no rebasa este limite y vive durante años en una rutina limitada.
Asi que pense que quiza, por ejemplo, si una persona sintiera que ir a Disneylandia es un necesidad primordial, entonces ese limite pudiese romperse más fácil ¿no crees? Es decir, que la mente suele programarse de auedo a como la estimulamos, y si esta acostumbrada a un estimulo mediante la necesidad, entonces quiza el limte se tracienda estimulando a la mente con una necesidad.
Asi que, jugando un poco con esto, yo diria: es urgente que vaya a Disneylandia estas vacaciones, necesito hacer todo lo posible por ir, si no, no se que va a ser de mi vidaa!!
jeje…
Pero ¿cómo ves? quiza esta pudiese ser otra forma de romper limites!
Yo te puse una respuesta en mi foro, ojala y le heches un vistazo, quiza tenga que ver con cómo trascender los limites.
Ahora: retomando lo de la chica que desea bajar de peso.
Noto que muchas veces, cuando se intenta “ser mejor” la cosa empeora considerablemente. ¿por que? porque el mensaje subterraneo de la mente es “no soy suficientemenmte bueno, esfrozado, ùtil, etc.)
Querer ser mejor implica que no lo somos o que hay algo “malo” en uno.
Me gusta cuando dices que hay que adoptar una mentalidad distinta, y creo que el meollo consiste en crear una nueva mentalidad respecto a la forma de vernos y tratarnos, como dices, construtir un nuevo yo.
Y para esto, aprender a amarnos es la clave. Empezar a aceptarnos asi como somos, con debilidades, limitaciones y demás, y luego, a partir de aqui, empezar a crecer.
LA mente puede programarse para crear lo que sea, pero… ¿de que me servira bajar de peso si me siento, por ejemplo, sola, abandonada o poco amada? Y quiza estos sentimiento me lleven a comer nuevamente y a volver a engordar.
Asi que quiza programando mi mente yo pueda lograr lo que sea, pero si solo me trato como “algo para programar”, entonces me estare tratando como objeto y no como un ser de potenciales divinos.
Bueno, todo esto lo vengo reflexionando contigo.
Abrazos y besos.
20:56
Aurea,
En cuanto a tu primer ejemplo, el de Disneylandia, la cuestión aquí no radica en si es una necesidad básica o no, sino en cómo lo ves tu. ¿Lo ves como algo fácil? Entonces no será gran cosa conseguirlo, simplemente saldrás y te divertirás con Mickey y compañía. Pero quizá lo ves como algo difícil, quizá el viaje es “demasiado caro”, en cuyo caso se irá demorando en el tiempo.
En cualquier caso, una “necesidad” es relativa a uno mismo, y cambiar esas ideas que tenemos no es tarea sencilla (o si?).
En tu segundo ejemplo, con tu amiga, lo expones tu misma de forma clara: intentar ser mejor desde una perspectiva de necesidad o de ansia es uno de los errores fatales que cometemos. Efectivamente, siempre creemos que no somos suficientemente buenos, dignos, hábiles o esforzados. Y desde ese ángulo, somos como un asno persiguiendo en vano una zanahoria.
Podemos ser mejores a un nivel en el que ser mejor no tiene una importancia específica, no se trata de llegar a una meta o de llegar más alto en la escala de superación. Eres mejor pero eso no te hace ni más ni menos feliz.
Creo que es más sencillo de lo que parece, aunque el camino quizá sea largo: sé lo que quieras ser. Mi mensaje es breve: cuestiona todas las ideas que tienes sobre ti y sobre todo. ¿No te das cuenta de que TU te sientes sola, TU te sientes abandonada, TU te sientes poco amada?
Todo sigue siendo un juego de autoconcepto. En realidad tu amiga no está sola, o mejor dicho, lo está porque cree firmemente que lo está.
Somos esclavos de lo que estamos seguros que es cierto. Es como estar en una pecera y estar convencidos que nadamos en el océano, y su vastedad se limita a nuestras paredes de cristal.
« Q&A: Proyección y Disciplina Next Post
5 lecciones del encantador de perros »









14:54
Hola Daniel, parece que tu limitación psicológica se ha roto. Hoy estoy leyendo tu post. No domino las redes sociales, no son santo de mi devoción. Hace un tiempo pasaste por mi blog y te devuelvo tu visita. Decirte que he vuelto a escribir sobre el tema y comentarte también que ya está a la venta el último libro de Rhonda, El Poder. Está bastante bien.
Saludos,
Cristina
Cristina también ha escrito..Sobre la resistencia